Sobre el nacionalismo, el racismo y la incorrección política: ¿Qué nos depara el futuro?

Por: Eduardo Turati

Se ha hablado mucho últimamente sobre la reaparición del nacionalismo en nuestra década. Pero el nacionalismo siempre ha estado presente, y tal como en la economía, siempre han habido crisis y depresiones. Hoy en día es importante hablarlo, analizarlo y entenderlo. Para empezar no puedo decir que ha habido una aparición o reaparición en el sentido nacionalista de los pueblos alrededor del mundo, como muchos dicen, sino más bien una radicalización y propagación urgente a tratar. Una radicalización del nacionalismo explotada por aquellos que como se dice: “[…] just want to see the world burn”. Pero… ¿Cómo llegamos a esto?

El nacionalismo no siempre se maneja en la idea de nación-estado, sino (sobre todo hoy en día) hablamos sobre aspectos culturales que unen e identifican a grupos de personas, dejando muchas veces de lado las fronteras nacionales, o incluso formando diferentes naciones dentro un mismo territorio soberano y con sus fronteras delimitadas. Ahora, el mundo viene resurgiendo, a duras penas, de una gran recesión económica. Son varias las crisis que han azotado el mundo desde sus inicios y en diferentes partes del mundo, pero enfoquemos a partir de la gran crisis del 2008. Una crisis que causó un efecto dominó con la economía mundial. Dividamos el surgimiento del nacionalismo hoy en día en dos partes, ambas causadas por la crisis económica: una directa y una indirecta.

Basándonos sobre la depresión del 2008, como el inicio del efecto que nos llevó a la crisis financiera de la UE. Llegamos a entender el disgusto que generó en ciertos países como Alemania, Reino Unido y Grecia entre ellos mismos, o que acrecentó el de los catalanes hacia el resto de España. Grandes problemáticas surgieron dentro de la UE ya que, por su relación, unos se sacrificaban siendo el soporte económico de los otros (que habían tomado decisiones debatibles). Aunque fue un simple chispazo, comparado con lo que venía.

Como estrategia para mejorar su economía, los EUA llegaron a generar un desorden en Medio Oriente, así como lo han hecho en otras regiones (y en esta misma) en otros momentos de crisis. Apoyando ciertos grupos disidentes, invirtiendo en ciertos gobiernos a cambio de pactos económicos. Eventualmente provocando grandes conflictos bélicos, guerras civiles e incluso revoluciones como la primavera árabe. Al apoyar ciertos gobiernos suníes, contribuían a la discriminación violenta y el crecimiento económico de ciertos grupos radicales pertenecientes a esta corriente islámica; al apoyar a ciertos grupos rebeldes que luchaban contra gobiernos apoyados por enemigos de los EUA, contribuían a la inestabilidad política de la región. Casos como armamento estadounidense o compra de petróleo por parte de aliados de la OTAN, a extremistas religiosos fueron intrigantes en su momento y olvidados días después. Inestabilidad que genera crisis políticas, que genera crisis sociales, que genera crisis migratoria, que genera crisis terroristas, que genera crisis raciales… una amplia gama de conflictos. Conflictos germinados en un nacionalismo radical.

Cuando se dan estas migraciones dentro de países, dentro de regiones o inclusive entre continentes; los habitantes se encuentran con un creciente número de extranjeros llegando a sus países. Esto incomoda y genera disgusto, ya que se mantienen los paradigmas de: “lo diferente es malo”. Los países se ven en necesidad de cambiar, los gobiernos de reformar, y la gente de dejar su zona de confort, gracias al rompimiento del status quo que los inmigrantes generaron. Es entonces que estos sentimientos nacionalistas presentes en Europa, Asia, África y América encausaron a la gente para que, aunados a retóricas racistas y lo que es el “political incorrectness”, fundamentaran sus problemas en cuestiones como la migración, otras clases socioeconómicas, otras etnias, y otras religiones. Justo como en los inicios de la Segunda Guerra Mundial, sólo que a una escala mayor. Ejemplos son los crecientes números de atentados terroristas, las cada vez más agresivas protestas contra aquello que lacere el status quo, el sentimiento de cerrar fronteras y alienarse de la comunidad global, las elecciones de gobernantes populistas basados en campañas racistas.

No es que el nacionalismo haya reaparecido. Las crisis políticas, económicas y sociales que el mundo ha enfrentado en estos años han generado un estallido en la incorrección política que se había reprimido hace décadas, una tendencia hacia retóricas discriminatorias, y en especial la radicalización del nacionalismo siempre existente, a un estilo neo-nazi. Tal vez no con la misma intensidad de las décadas de los 30’s en adelante hasta el fin de la Segunda Guerra Mudnial, pero sin duda mucho más propagado en el mundo. Entonces quedamos con la pregunta: “¿Qué nos depara el futuro próximo?”